La horchata de chufa aparece en un momento indeterminado de entre los siglos quince y diecisiete, siendo nombrada explícitamente a partir del siglo dieciocho. Lo único que se localiza en la tradición oral valenciana es la conocida leyenda sobre el rey don Jaime, que es completamente falsa y desprovista de razón histórica, aunque si que es pintoresca.

Cuenta la leyenda que cuando llegó el rey Jaime I a las puertas de Valencia para conquistar el Reino, en el año 1238, le salió al paso una labradora musulmana que le ofreció un jarro de líquida leche de chufas, bebida que aún no tendría ni nombre. El monarca, entusiasmado con el sabor de aquella bebida que para él era completa novedad, exclamó:

«Açó és or, chata»

De esta supuesta frase regia surgiría el nombre de la bebida: «or, chata», que sería recogido ya por todos como denominación específica y característica del jugo de la chufa.

Esta leyenda es desmontable por varios sitios. En primer lugar, hemos recogido una versión popular de una antigua triadora nonagenaria de chufa de Alboraya que cambia los personajes de acuerdo con su edad. En su relato, el rey que dijo «or, chata» era Alfonso XIII, el monarca que ella recordaba de su juventud. De ser así, la palabra horchata no podía existir de antes de 1905, que fue el año en que Alfonso XIII efectuó su primera visita oficial al Reino de Valencia.

Por otra parte, y aún en el supuesto de que Jaime I hubiera pasado por Alboraya antes de conquistar la ciudad de Valencia (circunstancia que no se menciona para nada en su Crónica ni menos en las crónicas de otros autores, ya que se supone que, desde el Puig acudió al Grau de Valencia para ir encerrando la ciudad y prevenir de posible refuerzos que llegaran por mar, antes de instalar su campamento definitivo en Russafa) extrañaría mucho que hubiera utilizado una jerga para piropear a la muchacha llamándola «chata», palabra que no está documentada en la lengua valenciana sino hasta en épocas bien recientes por influjo del castellano dominante.

Desde otro punto de vista resulta chocante que, en medio del conflicto bélico en que vivían moros y cristianos en el siglo XIII, se le ocurriera a una mora ponerse sus mejores galas y salir a recibir al rey invasor con un vaso de horchata, cual si viniera el monarca de visita turística. El gran terror que la figura del rey Jaime inspiraba a los árabes, que lo veían como un nefasto conquistador que no respetaba vidas y haciendas, se constata transparentemente en las crónicas del historiador Abenalabar.

Por otra parte, con la fama de «conquistador» que tenía Jaime I en su sentido más romántico, es de suponer que al encontrar una joven oferente de horchata le hubiera propuesto que le ofreciera otra cosa.

Hemos de concluir que la leyenda del «or, chata», se aplicaba a los antiguos reyes de España como pura invención popular, sin ningún tipo de fundamento histórico, y para magnificar un producto que, por esta visita regia, había sido elevado a la categoría de producto digno de reyes. No olvidemos como determinados establecimientos, para vanagloriarse de su calidad, estampaban en sus etiquetas tanto a lo largo del siglo XIX como del XX, hasta que cayó la monarquía, que eran «proveedores de la real casa». En este sentido la horchata también tuvo sus aires de grandeza, aunque ningún rey la deglutiera ni en el siglo XIII ni mucho después.

La adaptación del rey don Jaime como protagonista no la encontramos documentada más atrás de 1977, cuando empieza a aparecer en algun folleto publicitario de horchaterías y después pasa a artículos periodísticos que no investigan más. Por ello deducimos que, a consecuencia del énfasis autonomista de la época de la transición democrática, cuando Jaime I pasa a ser considerado como «héroe nacional valenciano», la leyenda se la aplican a él sin más miramiento. Pero por supuesto que es imposible que pudiera haber protagonizado la anécdota.

El único rey del que tenemos plena noticia de que conoce la horchata (no de que la haya bebido) es Juan Carlos I, a quien cada año se le enviaba una horchatera especial con ocasión del día de la horchata.

Fuente: La Horchata: historia y arte de la chufa valenciana (Carles Recio Alfaro y José Luis Palau Marías) editado por la Generalitat Valenciana en febrero de 2003 avalado por la que era por aquel entonces la Consellera de Agricultura, Pesca y Alimentación: Mª Ángels Ramón-Llin.